Inteligencia emocional en el aula.

Últimamente podemos observar que se habla con bastante frecuencia sobre la inteligencia emocional en los medios de comunicación, en gran parte debido a la gran proliferación de libros que desarrolla este tema y a la gran aceptación que tienen, algo normal ya que como sabemos el hombre es un ser social, y las relaciones del hombre con otras personas son origen de sus más profundas satisfacciones y también de sus desdichas, pero, ¿ por qué no es  un objeto fundamental de la educación?

El objetivo principal de la inteligencia emocional es, precisamente, mejorar las capacidades del ser humano para desenvolverse con eficacia en su ambiente social, es decir, mejorar las habilidades o destrezas sociales, algo que incluye el conocer, controlar, modificar, moldear las emociones hacia uno mismo y hacia los demás, pero para ello, es necesario crear nuevos espacios para el aprendizaje y ejercicio de la paz, es decir, experiencias que generen procesos dialécticos y vivenciales a través de los cuales niños y adolescentes lleguen a ser tratados y a tratarse unos a otros, con respeto, como toda persona libre tiene derecho a serlo.

Desde esta perspectiva, una educación emocional tiene como objetivo una educación para la paz, por lo que tendría como finalidad impulsar un cambio social.

Así pues, como posibles estrategias para la prevención de la emociones destructivas y por tanto de la violencia, creo que es necesario adaptar la educación a los cambios sociales  y enseñar a rechazar la violencia y prevenirla incrementando la participación de la familia, la escuela y el resto de la sociedad, desarrollando una democracia participativa, e incluir en el currículo escolar contenidos específicos que ayuden a combatirlo, incluyendo su estudio como materia de enseñanza-aprendizaje, de forma  que se comprenda como un problema que afecta a todo el mundo y no sólo a sus víctimas más visibles, sino que es de naturaleza destructiva para todos los que con ella conviven y contra el cual se puede y se debe luchar; adquiriendo al mismo tiempo las habilidades necesarias para no recurrir a la violencia ni ser víctima de ella.

Por ello sería bueno orientar la intervención de forma que favorezca cambios cognitivos, estimulando la  empatía o rompiendo la asociación entre violencia y poder; y de comportamiento, ayudando a adquirir habilidades que permitan resolver conflictos o expresar la tensión sin recurrir a la violencia. Con ello se favorece la incorporación del rechazo a la violencia en la propia identidad.
Como propuesta, creo que sería beneficioso para el tema que nos atañe, el empleo de las discusiones y debates entre compañeros / as en grupos heterogéneos sobre distintos tipos de conflictos (como los que se producen en el centro educativo, conflictos históricos o los que se reflejan en la prensa a diario), además de fomentar experiencias de responsabilidad y solidaridad en equipos heterogéneos de aprendizaje cooperativo, en los que los alumnos y alumnas aprendan a investigar, enseñar y aprender con compañeros y compañeras que son al mismo tiempo iguales pero diferentes. Experiencias sobre procedimientos positivos y eficaces de resolución de conflictos, a través de las cuales puedan aprender a utilizar la reflexión, la comunicación, la mediación o la negociación para defender sus intereses o sus derechos.
Así se podrá generar en el alumnado estrategias de resolución de conflictos, adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones, Identificar las emociones de los demás, prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas, desarrollar la habilidad de generar emociones positivas, y por tanto, conseguir una mayor competencia emocional en las relaciones sociales.
Con todo ello, la educación emocional nos permite desarrollar objetivos, como enseñar a ser persona, a convivir y a comportase de manera adecuada con los demás, previniendo de esta forma la violencia.
Por todo ello,los objetivos, contenidos y métodos de la educación emocional deberán ocupar un sitio cada vez más amplio y destacado en nuestro sistema educativo, ya que puede contribuir al desarrollo integral de la persona combatiendo el analfabetismo emocional descrito por Goleman en su libro Emociones destructivas,en el que explica que  uno de los elementos de la inteligencia emocional es el autocontrol emocional que se ha definido como “la habilidad para controlar o reorientar los propios estados de ánimo perjudiciales y la tendencia a pensar antes de actuar, así como a reservarse los juicios”. Particularmente, el tema del control de la ira resulta de especial relevancia para mejorar la convivencia y evitar comportamientos violentos.
Libros recomendados:
Emociones destructivas . Daniel Goleman.
Inteligencia Emocional.   Daniel Goleman.
Inteligencia emocional infantil y juvenil.  Linda Lantieri
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Un pensamiento en “Inteligencia emocional en el aula.

  1. La educación emocional representa una área de conocimiento fundamental en el aprendizaje como le ocurre a la inteligencia, creatividad, pensamiento abstracto,etc.
    Lo importante es la de su empleo y uso siempre desde un marco vivencial y que permita a alumnos, docentes, familias, centro educativo tomar conciencia de las emociones y su impacto en el aprendizaje y en el desarrollo.

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